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«Leer sin meditar es una ocupación inútil». Confucio

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martes, 19 de septiembre de 2017

MARIA NADIE
MARTA BRUNET
Editorial Zig-Zag, 1957 -CHILE
 Ingrid Odgers Toloza
Escritora y editora chilena



La autora utilizando un narrador omnisciente nos relata la vida de Reinaldo, encargado de las obras de construcción del pueblo. Un hombre que tuvo carencia afectiva durante la infancia, frustrado por no hacer lo que deseaba, debido a un padre autoritario que siempre lo obligó a actuar de acuerdo a su parecer, de su trabajo en el naciente pueblo Colluco, lugar al que llega casado por disposición de su madre. Descubre la sexualidad con su esposa Ernestina, y procrea un hijo, apodado Cacho.

Reinaldo era el cuarto entre siete hermanos, no tuvo en su familia, atenida a ciertas leyes inmutables, ni los derechos del primogénito ni las regalías del benjamín. Fue un ignorado fiel de la balanza, sin gloria ni pena.

La Petaca, comerciante del pueblo, Lindor, su esposo, su hijo el Conejo, son los otros personajes que dan vida a esta historia pueblerina.

Avanzada la novela surgen dos personajes más del libro: Misiá Melecia y su hermana Liduvina, las dos viudas y habían decidido vivir juntas, uniendo las pequeñas rentas lograban darse mejor vida. Sus trabajos se complementaban, una era empleada de correos y la otra telegrafista.

Marta Brunet retrata la típica vida de personas de pueblo reflejada en este par de viudas bastante copuchentas y buenas para meterse en líos, investigando o espiando la vida de los vecinos. Lo que no les cae en gracia a estas mujeres es el arribo de una telefonista que llega a ocupar su espacio laboral y residencial: María López.

Los temas abordados: la envidia, la soledad, los prejuicios, el desamor.

Tal vez María López en un momento llega a ser la María Nadie, pero prevalecerá en ella el salir adelante lejos de las mentes pueblerinas que tanto daño hacen sin conocer la vida real de María López.


Detrás de tanta modernidad que visibiliza esta joven telefonista se esconde un pasado, una vida que nunca llegó a nacer, un amor frustrado y una familia despreciable de la cual escapa. Es la lucha de una mujer sola frente al mundo. Un mundo extremadamente machista donde la naturaleza y realismo se unen magistralmente bajo la pluma de esta increíble autora chilena: Marta Brunet.

lunes, 18 de septiembre de 2017

LA MAMPARA, NOVELA DE MARTA BRUNET


LA MAMPARA
MARTA BRUNET
EMECÉ EDITORES,1946
BUENOS AIRES

Por Ingrid Odgers
Escritora y editora chilena






Ha cerrado la puerta. Ha cerrado la mampara. Avanza a tientas por el pasillo en tinieblas. Tirita y el frío en el corazón se hace intolerable, la obliga a detenerse y a poner la mano allí, las dos manos. Apoya la espalda en el muro, pero se cae, se cae, de aserrín desmoronándose hasta quedar como un montón sobre el suelo, vacía de sensaciones.

La humedad de las losas empieza a revelarle que de nuevo entra en sí misma y se posesiona de sus sentidos. Mueve la cabeza de uno a otro lado, como negándose a ese retorno. Al voltear la cara roza el muro, áspero y blando, cemento mal fraguado, arenilla y cal chafarronienta, intolerable al olfato. Las sombras, lo húmedo, lo miserable vergonzante: todo entra en ella de golpe y se le aposenta en el alma llena de resentimientos, de vanidades, de humillaciones, de ambición y de tenacidad. No le caben dentro tantas cosas. Parece que fuera a estallar algo en su cerebro. El corazón sigue frío.

Esta obra de Brunet, nos encierra en un universo breve, pequeño, en solo 80 páginas, con tres personajes a destacar: la madre y sus dos hijas.

Provenientes de una familia adinerada, muerto el padre su situación económica y social cambia. La madre una trabajadora incansable del hogar, una hija, humilde, sencilla, convertida en secretaria, la otra una hija que persiste en vivir dentro de su antiguo canon social, no hace nada, pendiente de fiestas, eventos artísticos y sociales, a la espera de encontrar un novio adinerado que mantenga sus caprichos y alcurnia perdida y que trata a su madre como si fuera una empleada doméstica.

Carmen, la hija mayor, orgullosa y displicente, niega la realidad, la miserable actualidad en que se encuentran, luego de un pasado de riqueza y lujos, de ese pasado del que les queda solamente la puerta y la ubicación aristocrática de la casa. Nada más.

Ignacia Teresa, serenamente metida en su trabajo, sin protestas, acepta obligaciones y responsabilidades con una mansedumbre que a la madre le parece un milagro.

Los temas son principalmente, la inconsciencia, la incomunicación, enajenación, el vacío.

El gran logro de Marta Brunet en esta novela corta, es el arte de la condensación de la palabra para entregarnos la intensa vida de estas tres mujeres después de su pérdida, la detallada descripción de los mundos internos y externos, que separa, la mampara, la puerta de entrada a casa.

Es una novela de una profundidad admirable, con una gran carga en las palabras utilizadas, la historia aparentemente simple nos sorprende con el final, donde la primera apreciación se disuelve y asombra como solo lo hace la gran literatura.

Rescatar la obra de Marta Brunet es un imprescindible. En estos tiempos. AHORA.



Concepción de Chile, 19 de septiembre de 2017.-

viernes, 15 de septiembre de 2017

EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

EDITORIAL RANDOM HOUSE - 1961

  

"El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más de una
cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata.
Mientras esperaba a que hirviera la infusión, sentado junto a la hornilla de barro cocido en una actitud de confiada e inocente expectativa, el coronel experimentó la sensación de que nacían hongos y lirios venenosos en sus tripas.
Era octubre. Una mañana difícil de sortear, aun para un hombre como él que había sobrevivido a tantas mañanas como ésa. Durante cincuenta y seis años — desde cuando terminó la última guerra civil— el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban.
Su esposa levantó el mosquitero cuando lo vio entrar al dormitorio con el café. Esa noche había sufrido una crisis de asma y ahora atravesaba por un estado de sopor. Pero se incorporó para recibir la taza.
—Y tú —dijo.
—Ya tomé —mintió el coronel—. Todavía quedaba una cucharada grande."

  
Los temas principales en esta obra de García Márquez, son la soledad, el abandono, la miseria, la injusticia.

Es el relato de la vida cotidiana del protagonista. El coronel, veterano de la "última guerra civil", lleva  años esperando la ratificación oficial de la pensión que le corresponde. Nunca es demasiado tarde para nada, proclama sentenciosamente. En medio de la más absoluta miseria, encerrado en la cárcel del desdén y el olvido, el coronel se enfrenta cada día a una pobreza que comparte con su mujer, enferma de asma.  El coronel mantiene la esperanza, mientras su mujer reclama constantemente. Ellos van despojándose de todo lo que tiene para sobrevivir, menos de un gallo de pelea, heredado de su hijo, a quién mantiene incluso privándose de comer. ¿Por qué esa resistencia última a desprenderse de un gallo?

Pensamos que el motivo es primeramente, que fue de su hijo ya fallecido, lo otro es que en la historia el gallo simboliza la dignidad del viejo coronel, el no morir de la desesperanza o el no dejarse caer ante un pueblo que carece que solidaridad y abunda en civismo e hipocresía.

En toda la historia el anciano coronel, da muestras de infinita paciencia, que termina cuando luego de decidir vender el gallo, se arrepiente por considerar su valor extremadamente alto para deshacerse de él, por unos pocos pesos. Es la única vez que se le observa perder la paciencia.

Esta narrativa es una que realmente asfixia, ahoga, al desenvolverse en un círculo de inútil espera, que duele por la miseria y abandono que atraviesan estos ancianos olvidados por el sistema y a su vez nos entrega un alto grado de impotencia ante esta violencia silenciosa, ante esta injusticia hiriente que el autor busca retratar y lo realiza con arte admirable. 



jueves, 14 de septiembre de 2017

Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez

Memoria de mis putas tristes

Gabriel García Márquez

Editorial: Mondadori - Barcelona, España, 2004

por Ingrid Odgers

Escritora y editora chilena


El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a ésa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de mis principios. También la moral es un asunto de tiempo, decía, con una sonrisa maligna, ya lo verás. Era algo menor que yo, y no sabía de ella desde hacía tantos años que bien podía haber muerto. Pero al primer timbrazo reconocí la voz en el teléfono, y le disparé sin preámbulos:

—Hoy sí.


Ella suspiró: Ay, mi sabio triste, te desapareces veinte años y sólo vuelves para pedir imposibles.


Es así como García Márquez inicia su novela Memoria de mis putas tristes.

Durante largo tiempo fui reacia a leer esta novela de García Márquez, el título ya me parecía abominable, muy, demasiado cercano al machismo, característica instalada, no solo en la sociedad sino en la literatura en general, por las reglas más añejas del sistema patriarcal latinoamericano.
Finalmente claudiqué al rechazo, dado mi interés en profundizar más en la narrativa, siempre tan enaltecida, elogiada del premio Nobel que es García Márquez.

Corresponde aclarar que ésta, mal llamada novela, es un relato del autor. Relato donde los temas principales son, la vejez y el amor, sin duda desfilan otros que adornan la narrativa como son: La prostitución, la soledad, melancolía, nostalgia.etc.

Un anciano, periodista solterón, de muchas aventuras con prostitutas, recuerda:

Había sido un niño consentido con una mamá de dones múltiples, aniquilada por la tisis a los cincuenta años, y con un papá formalista al que nunca se le conoció un error, y amaneció muerto en su cama de viudo el día en que se firmó el tratado de Neerlandia, que puso término a la guerra de los Mil Días y a las tantas guerras civiles del siglo anterior. La paz cambió la ciudad en un sentido que no se previó ni se quería. Una muchedumbre de mujeres libres enriquecieron hasta el delirio las viejas cantinas de la calle Ancha, que fuera después el camellón Abello y ahora es el paseo Colón, en esta ciudad de mi alma tan apreciada de propios y ajenos por la buena índole de su gente y la pureza de su luz.

Un anciano, un hombre en su decadencia física, más no mental ni emocional, es más se retrata a sí mismo como un adolescente, enamorado hasta los celos y la furia de una joven virgen que vende su virginidad guiada por una cabrona en decadencia. Acá está la prostitución presentada como el arma indispensable de las jóvenes hijas de la clase obrera.

La joven a quien llamó Delgadina tenía tan solo catorce años cuando la conoció, acostumbraba a dormir al lado de la joven desnuda admirando su belleza, cuando Delgadina cumplió quince años él, le obsequió una bicicleta. Entre ambos, solo el silencio al principio, luego un sinnúmero de libros fueron leídos por el anciano a esta chica que lo escuchaba en mutismo sempiterno.
Diría que la relación era solo imaginada, acá el autor pretende mostrar el ser interior de un anciano, el cómo a pesar de la edad, sigue sintiéndose joven y con ansias de amar y ser amado. Obviamente esto es solo una ilusión de un viejo periodista más cercano a la muerte que al amor verdadero.

Al contrario de la opinión de muchos, no es una novela romántica, el romance se entiende entre dos personas, existe acá una idealización de la joven por parte del protagonista, una extrema imaginación consideraría este relato una novela de amor. No existe relación alguna. Y de existir sería absolutamente unilateral.

Recordemos que el romance, fue difundido primeramente en las novelas de caballería, y se caracterizaba por el idealismo de los enamorados, su entrega, exclusividad y renuncia en función del amor.

La niña es un objeto para el anciano, un objeto en el cual se solaza observando.

Tal como expresé anteriormente no alcanza para novela, para ello, tendría que existir mayor desarrollo de personajes, incluso de hechos y descripciones.


Una narración oscura, antivalórica, que pese a estar bien escrita (como RELATO), NO RECOMIENDO.


Fragmento 2:
Nunca me he acostado con ninguna mujer sin pagarle, y a las pocas que no eran del oficio las convencí por la razón o por la fuerza de que recibieran la plata aunque fuera para botarla en la basura. Por mis veinte años empecé a llevar un registro con el nombre, la edad, el lugar, y un breve recordatorio de las circunstancias y el estilo. Hasta los cincuenta años eran quinientas catorce mujeres con las cuales había estado por lo menos una vez.

Interrumpí la lista cuando ya el cuerpo no me dio para tanta...

Nota:
La acción de la historia se lleva a cabo a partir del 90 cumpleaños del narrador. El período de tiempo de la novela parece ser 1960, como lo demuestra esta cita de la revista The New Yorker por John Updike:
En cuanto a la hora de la acción, el narrador da a su edad de treinta y dos años cuando su padre muere, "el día que el Tratado de Neerlandia se firmó, poniendo fin a la Guerra de los Mil Días", que se firmó en 1902, por lo que nuestro héroe habría nacido en 1870 y cumplido noventa años, en 1960. "

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Libro de Poemas EN OFF de Astrid Fugellie, poeta chilena

EN OFF
ASTRID FUGELLIE
EDICIONES TORREMOZAS 2015
por Ingrid Odgers
Escritora y editora chilena



Internarse en la obra poética de la poeta Astrid Fugellie, es encontrarse con el dolor más profundo, con la cinta trágica del ser, con aquella que no queremos rebobinar para no sumergirnos nuevamente en la pena y la decepción del acontecer cotidiano, de esta lucha que es la vida. Los versos de la maravillosa y delicada mano de Astrid, son el espejo donde nos reflejamos en el descenso, en este valle de lágrimas del que nadie está a salvo  en este peregrinar por la senda azarosa de la vida. No es casual que nos interprete en este desencanto cuando escribe:

¿En qué país deliras y das pasos de ciega?/ y a qué sepelio te unes/sacrificada /sí /moribunda:/ la siempreabierta de huesos/.

La soledad se yergue cuando expresa: El dormitorio /destrozado a la espera/ de nadie/con el televisor retratando/tus lágrimas/y ese espejo/recostado/en el abandono/.

El origen de la palabra y la penumbra emerge aquí de nuestros ancestros que nos vuelven pasajeros con el karma de los genes, cargando las realidades tan en contra del ser plenamente mujer:

…/debería ser tu madre /el primer criminal /que te sorprenda /el primer criminal adorable /que te sepulte /Porque tú seguiste su ejemplo /de mariposa triste / y todo fue calvari / maldita maternidad la tuya/ la que no tuvo vuelo/la que no tuvo alcance la que quiso abortar al hijo desvalido /y sin embargo /no pudo evitarle la desgracia:/- ¡Dar a luz!-dijiste- /y fuiste a dar las sombras /de un vuelo/errático/.

Más adelante, siempre en su poemario  Asteriza, prosigue:
Estás sola/ no es la casa que soñaste /sino /un recinto negro/ con ese balcón /colgado de la horca.

Seguimos de esta forma celebrando la caída.

..A los gritos de todos/ una fiesta celebrando / la caída:/  tu caída/

En Insomnio, segunda parte del libro, los ojos enlutados de la noche persiguen, es imposible dormir con este desconsuelo tan pegado a la piel como al alma de esta sensibilidad indescriptible de Astrid Fuegllie, que nos marca y envuelve aún en la dura realidad, sus versos delicados arropan y cantan. El estupor no la abandona a esta mujer rebanada por la luna.

Quiero dormir sin huesos ni carne
Quiero estirar mi lenguaje hacia otro
Siglo conjurado. Quiero sobrevivir.

Y en este sobrevivir pese a todo, me detengo. Es preciso.

Nada más necesario para sobrevivir que apelar a la resiliencia, por medio de la palabra que sana y levanta desde tiempos inmemoriales.
.
Necesito referirme a esta POÉTICA RESILIENTE de Astrid, tal como dice Heidegger(1), refiriéndose al acto de escribir poesía:

"El escribir poesía no es primariamente una causa de alegría para el poeta, más bien, el escribir poesía es alegría, es serenificación, es en el escribir, que consiste el principal retorno a casa... Escribir poesía significa existir en esa alegría, que conserva en palabras el misterio de la proximidad del Alegrísimo. Lo sereno conserva y tiene todo en tranquilidad y en totalidad... Es lo santo.”

La resiliencia es un arte poético (2), un estilo de composición de la vida que privilegia las notas mayores, los tonos luminosos, las palabras vitales. Todos los que afrontan con resiliencia la adversidad son poetas creacionistas, tal como los describe en su quehacer Vicente Huidobro: 



Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas (…)

La poeta Fugellie afronta con fina, delicada resiliencia, a través de su libro EN OFF, esta aventura que es la existencia y que no deja de asombrarnos.

Una poeta imprescindible. Una poeta chilena.


Nota: 1.- Heidegger, M. (2000).  Existencia y Ser. Madrid: Tecnos.           2.-Centro de Investigación de Resiliencia y Espiritualidad

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